lunes, 9 de febrero de 2015

SIGNOS VITALES



SIGNOS VITALES
Los signos vitales son parámetros clínicos que nos indica el estado del organismo humano, y esencialmente proporcionan los datos (cifras) que nos darán las pautas para evaluar el estado homeostático del paciente, indicando su estado de salud presente, así como los cambios o su evolución, ya sea positiva o negativamente.
Los cuatro signos vitales principales que los médicos y los profesionales de salud examinan de forma rutinaria son los siguientes:
·         Temperatura
·         Pulso
·         Presión Arterial
·         Frecuencia Respiratoria

Temperatura
Se refiere al grado de calor o de frío, expresados en término de una escala específica. La temperatura corporal representa un equilibrio entre el calor producido por el cuerpo y su pérdida. Cuando la producción de calor es equivalente a la pérdida de temperatura corporal, ésta última se mantiene constante en condiciones normales. El control de la temperatura del cuerpo está regulada en el hipotálamo, que mantiene constante la temperatura central.
La temperatura se puede tomar Bucal Axilar Rectal.
Bucal.- La temperatura se puede tomar en la boca con un termómetro clásico o con un termómetro digital que se utiliza una sonda electrónica para medir la temperatura corporal.
Axilar.- Se puede tomar la temperatura debajo del brazo con un termómetro de vidrio o digital. La temperatura que se toma en esta zona suele ser entre 0,3 y 0,4 °F más baja que la que se toma por vía oral.
Rectal.- La temperatura que se toma por vía rectal (con un termómetro de vidrio o digital) tiende a ser entre 0,5 y 0,7 °F más alta que cuando se toma por vía oral
Hipertermia: Incremento importante de la temperatura corporal (más de 39 C).
Hipotermia: Temperatura corporal menor de la normal (menos de 36 C).
Pulso
El pulso es la expansión transitoria de una arteria y constituye un índice de frecuencia y ritmos cardiacos. La frecuencia cardiaca es el número de latidos del corazón por minuto. Por cada latido, se contrae el ventrículo izquierdo y expulsa la sangre al interior de la aorta. Esta expulsión enérgica de la sangre origina una onda que se transmite a la periferia del cuerpo a través de las arterias.
Al tomar el pulso no solo se mide la frecuencia cardiaca, sino que también puede indicar:
·         El ritmo del corazón
·         La fuerza de los latidos
Las cifras normales de la frecuencia del pulso en el paciente adulto hombre es de 70 por minuto, y en la mujer adulta es de 80 por minuto (oscila entre 60 y 80 por minuto).
Bradicardia: Disminución de los latidos cardiacos con una frecuencia menor de 60 por minuto.
Taquicardia: Frecuencia cardiaca superior a los 100 latidos por minuto.
Presión arterial

La presión arterial se define como la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes arteriales. Depende de la fuerza de contracción ventricular, elasticidad de la pared arterial, resistencia vascular periférica, volumen y viscosidad sanguíneos. El corazón genera presión durante el ciclo cardiaco para distribuir la sangre a los órganos del cuerpo. Existen siete factores principales que afectan a la presión arterial: Gasto cardiaco, resistencia vascular periférica, elasticidad y distensibilidad de las arterias, volumen sanguíneo, viscosidad de la sangre, hormonas, enzimas y quimiorreceptores.

a.    Sistólica: Cuando el corazón impulsa la sangre dentro de la arteria.
b.    Diastólica: Momento en que el corazón descansa. Periodo de relajación.
c.    Diferencial: Es la diferencia que existe entre la presión sistólica y diastólica.

Hipertensión: Presión arterial mayor a los límites normales. En el paciente adulto se puede considerar hipertensión cuando la presión sistólica es igual o mayor de 140 mm/Hg y la presión diastólica es igual o mayor de 90 mm/Hg.
Hipotensión: Disminución de la presión arterial sanguínea. En el paciente adulto de peso promedio se considera una presión sistólica menor de 90 mm/Hg, sin embargo, ésta debe relacionarse con signos y síntomas o con alguna enfermedad como la enfermedad de Addison.
Frecuencia Respiratoria
La respiración es el proceso constituido por el transporte de oxígeno a los tejidos corporales y la expulsión de bióxido de carbono. El proceso consiste en inspiración y espiración, difusión del oxígeno desde los alvéolos pulmonares a la sangre y del bióxido de carbono desde la sangre a los alvéolos, y transporte de oxígeno hacia tejidos y órganos corporales.
El centro respiratorio se encuentra en el bulbo raquídeo encefálico, conjuntamente a los valores del bióxido de carbono en la sangre, controlan la frecuencia y profundidad de la respiración. La frecuencia respiratoria normal de un paciente adulto sano es de 15 a 20 respiraciones por minuto (con un margen de 24 a 28 respiraciones por minuto).

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